Madres, las únicas personas del mundo que siempre están
incondicionalmente a nuestro lado.
Capaces de dar todo sin recibir nada a cambio y las que hacen que con su apoyo logremos lo imposible. Con las que discutimos cuando nos aconsejan por nuestro bien y no las entendemos, por no recoger la habitación o tener el armario desordenado; tonterías al fin y al cabo.
Capaces de dar todo sin recibir nada a cambio y las que hacen que con su apoyo logremos lo imposible. Con las que discutimos cuando nos aconsejan por nuestro bien y no las entendemos, por no recoger la habitación o tener el armario desordenado; tonterías al fin y al cabo.
Pero dentro de todas las madres del mundo está la mía.
A lo mejor llegué a tu vida en el momento necesario. Nací rodeada de amor, cargada de ilusiones y bien recibida para una madre por segunda vez.
Pero también llegue cargada de llantos y problemas que pudiste superar.
Vine para recordarte lo hermoso que es ser madre, para avivar esos sentimientos de nueve años atrás y darte algunos quebraderos de cabeza.
Porque sólo tú eres la que con mucho esfuerzo y dedicación ha conseguido darle lo mejor a sus hijas.
La que todos los días intentaba sacarme las primeras palabras, la que me enseñó a dar mis primeros pasos y me dio la seguridad de sus brazos. La que ha educado de la mejor manera posible, educación que sus niñas han podido tirar a la basura. La que me peinaba casi dormida todas las mañanas, la que me reprendía por mi bien y después se arrepentía. La que me enseñó que para obtener buenos resultados hay que luchar. La amante de la pintura y la escritura. La que siempre se emociona; ríe cuando quiere reír y llora cuando quiere llorar. La que nunca ha parado de decirme las cosas por mi bien y probablemente haya sufrido por no obedecerla.
La que siempre ha intentado que sea más optimista y crea en mí, la que me dice que los “Y si…” no me llevan a ninguna parte.
La que sería capaz de sacrificar lo más grande para verme feliz.
La que me despierta llevándome un zumo de naranja a la cama, la que me hace cosquillitas y me da mimitos siempre que puede. De la que he heredado la vena artística y la que se desvive con y por los detalles.
Seguro que podría decir mil cosas más, pero lo más importante es que estoy orgullosa de tener una madre como tú. Así que si alguien dice que no has sido buena madre puedes estar segura de que se equivoca. Porque como tú no hay ninguna.
Tendría que decirte todos los días cuanto te quiero y agradecerte todo lo que has aportado a mi vida.
Cuando has visto a tus niñas sufrir te has venido abajo, cuando nos has visto felices has celebrado con nosotras nuestras alegrías y cuando has tenido que enfadarte es porque tenías muchos motivos para hacerlo.
No somos las hijas que te mereces, o al menos no hemos sabido poner en práctica la educación y todas las horas dedicadas para que fuéramos las mejores.
Perdón por mis arrebatos con gritos y falta de comprensión.
Perdón por todo lo que haya hecho que haya podido dolerte o hacerte sufrir.
Sabes que no es mi intención, pues verte sonreír es mejor que ver brillar el sol.
Eres el pilar de mi vida.
GRACIAS por ser como eres, por acertar y fallar, por cada palabra y gesto de cariño, por todos tus detalles, por abrirme los ojos y por darlo todo por mi felicidad.
¡FELIZ DIA MAMÁ!
Sabes que no es mi intención, pues verte sonreír es mejor que ver brillar el sol.
Eres el pilar de mi vida.
GRACIAS por ser como eres, por acertar y fallar, por cada palabra y gesto de cariño, por todos tus detalles, por abrirme los ojos y por darlo todo por mi felicidad.
¡FELIZ DIA MAMÁ!
TE QUIERO MUCHO
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