Desde las ventanas de Madrid no se puede ver el mar. Aquí cuando me levanto y abro la ventana veo las cuatro torres. Todo es diferente, polos totalmente opuestos. Ya no hay cigarrillos a medias con alguien, ya no hay días para dormir hasta tarde. Ahora hay una gran ciudad, multitud de personas, botas de agua y hojas secas por el suelo. Ahora hay músicos por Sol que te conquistan con la armoniosa y perfecta melodía, paseos por la espina dorsal de la Gran Vía, rincones a los que les sobra vida y estaciones de metro en las que reina la soledad.
Gente a la que conocer, historias por descubrir detrás de cada persona que te cruzas siempre en tu recorrido diario. Ahora hay frío, pero no sólo hablo del tiempo; hay frío en la gente, hay frío en mi vida. Pero lo que es indudable es que Madrid enamora, que su encanto nos tiene prendados a mí y hasta a los gatos que de noche salen a visitarla, porque si a plena luz del día sorprende, cuando en el cielo brilla la luna y se encienden las farolas su belleza se triplica.
Gente a la que conocer, historias por descubrir detrás de cada persona que te cruzas siempre en tu recorrido diario. Ahora hay frío, pero no sólo hablo del tiempo; hay frío en la gente, hay frío en mi vida. Pero lo que es indudable es que Madrid enamora, que su encanto nos tiene prendados a mí y hasta a los gatos que de noche salen a visitarla, porque si a plena luz del día sorprende, cuando en el cielo brilla la luna y se encienden las farolas su belleza se triplica.
Gracias por tu comentario y de la gente que te intente tirar por los suelos..NI CASO! xx
ResponderEliminarLOVE
TumeplaisCoco