domingo, 15 de diciembre de 2013

como un anticiclón

Y qué puedo hacer yo si vienes como un anticiclón, con ese entusiasmo, con esas ganas de comerte el mundo. Y me pillas a mi decaída, tan pesimista, apagada... y me pones el mundo del revés.
Llegaste, calaste y te quedaste, pero ahora no sé si estás o te busco. Que ya no me importa qué día es o dónde estoy, porque solo me importa qué día voy a verte y cuál será el lugar mas insignificante que en ese momento se convierta en mi casa, porque tú eres casa. Una casa acogedora, en medio de una montaña y con la chimenea encendida constantemente. Así eres tú cuando me abrazas en soledad y mi frío corazón se recompone con tanto calor; cuando consigues que en un único día olvide la tristeza de un tiempo infinito.
Nunca me imaginé que los secretos fueran tan dolorosos ni que los amores imposibles existieran.
Yo pensaba que era inmune a esto, pero claro, llegaste como un anticiclón y yo... yo estaba distraída.